Aprovechando un poco el hype de que hoy sale la serie en HBO Max, creo es pertinente revisitar el videojuego que lo inició todo.
Desde el primer momento que jugué The Last Of Us (2013) en el Playstation quedé atrapado. No solo por la dinámica del juego y el elemento de supervivencia que te mantiene alerta todo el tiempo, especialmente si lo juegas en la dificultad más difícil, si no por su latente e impactante historia.
Creo que hasta ese momento nunca me había pasado que un videojuego me hiciera llorar literalmente en sus primeros minutos, y es que su narrativa, personajes y los dilemas morales por los que te hace pasar, sumados al gran universo que crean desde el inicio hace que The Last Of Us vaya mucho más allá de un simple juego.
Es raro de concebir, sin embargo, lo que Naughty Dog construyó logra pegar en lo más profundo de lo que nos hace conectar con otras personas, el concepto de familia, la pérdida, todos estos temas se exploran en el contexto de una catástrofe global. La moral, la ética, el qué tan lejos estamos dispuestos a llegar por los que amamos. Eso es The Last Of Us.
Develar la trama de un juego que tiene una década de haber salido no debería contar como spoiler, sin embargo, con la serie a la vuelta de la esquina es mejor no arruinar la sorpresa.
Visuales magníficos acompañados de la banda sonora de Gustavo Santoloalla y los personajes más humanos que se han concebido en los últimos años en el medio, aseguraron que la adaptación de la pantalla grande o chica fuera algo dado.


Comentarios
Publicar un comentario