Desde que empezaron con el buzz alrededor de Tár (2022) de Todd Field, la plática comenzó a girar en torno a la interpretación de Cate Blanchett como el personaje epónimo y ahora que inició la temporada de premios ha comenzado a arrasar nominaciones y ganando un par en el camino. Y con buena razón.
Decir que el personaje que interpreta Blanchett es complejo es poco, tanto la admiras y respetas como la odias. Petulante, egocéntrica, pero a la vez carismática y muy capaz. Fría, calculadora, pero emocional y apasionante. Muchos matices que Blanchett captura con su interpretación, que es a su vez quien carga con la cinta, y no porque sea mala, si no porque es un "character study" en toda la extensión de lo que implica esa frase (¿estudio de personaje? ahí disculpen la terminología de mi cerebro pocho).
No es fácil empatizar con un personaje como Lydia Tár, no es fácil asimilar el mundo en el que se desenvuelve, sin embargo, con maestría dirige la orquesta como las vidas de quienes la rodean de manera impresionante.
Aquí nos narran la historia de Lydia Tár, directora de orquesta de una de las principales orquestas alemanas. Tár está en el punto más alto de su carrera, mientras prepara el lanzamiento de un libro y la muy esperada interpretación en vivo de la Quinta Sinfonía de Mahler. En las semanas siguientes, su vida comienza a desmoronarse. El resultado es un análisis del poder y las repercusiones que tiene el abusar del mismo.
Definitivamente no es una cinta fácil de ver, el personaje principal no es el más agradable y el ritmo de la cinta se toma su tiempo, lo cual se ha visto reflejado en la taquilla, sin embargo, vale la pena quedarse durante este viaje de aproximadamente dos horas y media para deleitarse con todo lo que Tár tiene para ofrecer, y lo hace con creces.
El resto del elenco está al nivel de lo que Blanchett hace y la dirección de Field logra capturar lo que su personaje requiere, siempre manteniéndonos cerca, pero marcando los límites, tal como Tár hace con el resto de las personas que la rodean.
Es un milagro en el mundo del cine actual que una película como Tár exista, y eso es digno de celebrarse por si mismo. Ya que es evidente que no busca complacer a nadie, ni lograr números en taquilla, sin apologías, como la misma directora de la orquesta, es abrasiva y se cimienta en una actuación que es imperdible. Es una cinta que merece ser vista y apreciada por lo que es.
Tár deja que la audiencia cree su propia opinión sobre esta complicada y formidable mujer, con todos los matices que conlleva. Y en un mundo donde el cine cada vez está más digerido y busca complacer a todos, algo como esto siempre es bienvenido.



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