La historia de cómo conocí Suspiria (1977) de Darío Argento es un poco inortodoxa. Y es que remontándonos a la época en que estaba en la prepa y estaba conociendo todo un mundo de cine y música que me resultaba impresionante, un día un amigo llegó con la banda sonora de la cinta. Inmediatamente las primeras notas del tema principal creado por Goblin (la banda del hermano de Argento) me atraparon y necesitaba saber más de esta cosa maravillosa que estaba escuchando.
El CD también traía un booklet con algunas imágenes de la película. Con colores vibrantes e imágenes sangrientas acompañadas de una simple descripción de mi amigo: "es la mejor película de brujas de la historia". Al poco tiempo pude comprobar que en efecto, Suspiria es una joya.
Suspiria nos cuenta la historia de una joven (Jessica Harper) ingresa en una exclusiva academia de baile la misma noche en que asesinan a una de las alumnas. La subdirectora del centro es la amable Madame Blank, que brinda a la nueva alumna las comodidades y facilidades necesarias para su aprendizaje. Pero, poco a poco, una atmósfera malsana se va apoderando del lugar, y la estancia de la joven se va convirtiendo en una verdadera pesadilla.
Sencillo y al grano, lo que Darío Argento logró con esta cinta trasciende por mucho la simplicidad de la historia que nos cuenta. Rojos deslumbrantes, verdes nauseabundos y azules siniestros. Argento, que trabaja con el director de fotografía Luciano Tovoli y el diseñador de producción Giuseppe Bassan utilizando tanto rojo en la película que pasa de ser un "leitmotif" a una obsesión.
En toda la expresión es un asalto a los sentidos, pero en el buen sentido de la palabra. Todo es excesivo aquí pero jamás desentona. La atmósfera de terror te envuelve y al fin entiendes porqué esa música te cautivó en tu adolescencia casi de manera hipnótica.
Kudos por la aparición super random de un Miguel Bosé super jóven como uno de los bailarines de la escuela.
Tal vez la narrativa y el desarrollo de personajes no sea el mejor (pero ya nos dieron un remake donde lo hacen), sin embargo, la cinta de Argento es visceral y definitivamente una de mis favoritas del cine de género que vale la pena revisitar una y otra vez.



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