Un día te sientas a buscar una película sin nada en específico en mente, de pronto una imagen llama tu atención y no sabes que vas a tomar uno de los viajes cinematográficos más extraños pero entrañables de tu vida.
The Cassandra Cat ó Az prijde kocour del director Vojtech Jasný es cinta Checa que nos transporta a un pequeño pueblo rural donde un maestro hace todo lo posible para brindarles a los niños una buena educación, a pesar de las trabas que le pone el malvado director del colegio, que le da poca importancia a la educación y la diversión, y se preocupa más por hacer que la gente lo escuche solo a él. Las cosas comienzan a cambiar con la llegada de un acto de magia: un mago, su hermosa hija Diana y su intrigante gato... un gato con lentes mágicos.
Esta fábula psicodélica es de esas joyas escondidas en Mubi (quien sigue sin patrocinarme por cierto) que vale la pena ver varias veces. La película es prueba de que los checoslovacos tenían un gusto muy particular para el cine. También que todos se llamaban Jan por alguna razón.
El "conflicto" de la cinta se centra alrededor de la llegada de un gato mágico con lentes de sol que expone la verdadera naturaleza de las personas. Y pudiera parecer que dada la premisa se trata de una especie de cuento para niños, pero está lejos de ser eso. Hay infidelidades, amoríos, intentos de asesinato y una puesta en escena con una cinematografía bastante interesante que a mitad de la película nos transporta a otro mundo.
Sin embargo, no deja de ser una fábula lleno de magia, maravilla y hasta... socialismo (qué miedo). También da un par de buenas lecciones como no confiar ciegamente en las figuras de autoridad para hacer lo correcto y reconocer sus errores y aprender a superarlos, respectivamente. Definitivamente no hace nada de esto de manera sutil, sin embargo, creo que son mensajes importantes y la cinta logra transmitirlos.
Con una duración de alrededor de 1:44 es sorprendente lo rápido que se siente que transcurre, esto es debido a que siempre está pasando algo en pantalla. Tal vez no sea del agrado de todos, pero la escena del acto de magia vale la pena en su totalidad (pasa a mitad de la película).
Claro que no está exenta de algunos problemas, pero ¿Dónde más puedes encontrar una película sobre un gato mágico con lentes de sol? Exacto, ni en los noventas. Solo por eso merece ser vista.


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