Texto original publicado 2021 en ERIZO.org
Una de mis cosas
favoritas de haber crecido en frontera era tener programas de FOX 6 en tele
abierta. No solo pasaba mis tardes viendo Batman:
The Animated Series, si no una joyita llamada Goosebumps, basada en la serie de libros de R.L. Stine, haciendo que me enamorara del género del horror.
Esto después de
convirtió en una obsesión al grado que en Navidad de 1997, Santa me trajo el
vhs de Scream (1996) de Wes Craven. ¿Por qué hago esta
introducción? Bueno pues primero porque no tenía conocimiento de que la serie
de películas de Fear Street
producida por Netflix está basada en
otra serie de libros del mismo autor que Goosebumps, pero también hace un claro
homenaje a Scream y al horror noventero serie de la manera más brutal, sin
perder el encanto de un equipo de adolescentes curiosos que deben salvar a su
pequeña ciudad de un ente maligno.
El director Leigh Janiak captura la esencia de este
momento en el zeitgeist de una manera impecable en la primera entrada de la
trilogía, Fear Street Parte 1: 1994.
La primera escena de la película nos dice de inmediato lo que podemos esperar,
con un brutal asesinato en un centro comercial bajo una neblina de neón (además
de una breve aparición por parte de Maya
Hawke).
A partir de ahí,
la Parte 1 rápidamente nos presenta a los personajes clave y el misterio a
resolver. Deena (Kiana Madeira)
acaba de terminar con su novia Samantha (Olivia
Welch), cuya familia se mudó a la ciudad de al lado para mantenerla lejos
de ella porque... es lesbiana (la homofobia rampante de los noventa se hace
presente). El hermano menor de Deena, Josh (Benjamin Flores Jr.) pasa su vida social en AOL, y sus amigos Kate
(Julia Rehwald) y Simon (Fred Hechinger) venden drogas robadas
de una farmacia donde trabaja uno de ellos.
Un accidente los
hace descubrir que un mal antiguo ha sido responsable de los asesinatos más
brutales que han golpeado a su ciudad durante siglos y ahora, está de regreso y
viene por ellos.
Janiak se va con
todo en la estética de los 90, tanto visual como auditivamente (en serio pensé
que era mi lista de Spotify), quizás abusando un poco en esto último, lo cual
he visto ha sido una tendencia últimamente (como en Cruella (2021)). Aún así, no distrae tanto al grado que te saca de
la película.
No es casualidad
que en esencia, la película sea un slasher, ya que su más grande influencia es
Scream, pero a medida que avanza la cinta empiezan a entrar muchas otras
referencias. La diferencia aquí es que Fear Street no tiene miedo de matar a
sus personajes de manera inmisericordiosa. Las muertes se vuelven crueles y
sangrientas y esto es algo bueno, ya que mientras avanzaba la película cada vez
se hacía más predecible, o al menos eso creía hasta que empezaron a romper la
fórmula, lo cual siempre se agradece.
Que los
protagonistas sean tan agradables, hace que los asesinatos sean aún más
dolorosos, los personajes si te importan. Otro punto a favor es la mitología
detrás de todo esto, ya que es igualmente intrigante y nos hace querer ver hacia
dónde más puede ir la serie.
Esta semana estrena la segunda parte, titulada Fear Street: 1978 la cual ya promete bastantes homenajes a Jason y Michael Myers. A ver que tal.



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